Terminé con un chavo al que quería mucho y me corté las venas. Desde entonces no puedo dejar de hacerlo. ¿Cómo evito el deseo de hacerme daño?

Lo primero que me gustaría comentarte es que cuando una relación termina es normal que sientas una profunda tristeza o que pienses que ya nada tiene sentido; sin embargo, también es cierto que esa sensación y las ideas se van difuminando conforme retomas tu vida. Si notas que esto no sucede, te sugiero que busques apoyo psicológico.

 

Ahora bien, quiero entender que la situación que viviste no fue un intento de suicidio, sino algo llamado “autolesión”, es decir, una forma de violencia dirigida a uno mismo. Lo que consigues con esto es desviar tu atención hacia el dolor físico, dando una percepción ficticia de controlar el dolor emocional. Este tipo de conductas se vuelven adictivas de forma acelerada, haciendo cada vez más frecuente la autolesión. Muchas de las personas que se autolesionan suelen asociarse con otras que también lo hacen y, además, lo promueven como una forma de lidiar con situaciones emocionales poco placenteras o dolorosas, por la necesidad de querer controlar circunstancias que perciben fuera de su dominio. El hecho de que te atrevas a aceptar que te lastimas físicamente es un gran paso para comenzar a buscar otras formas de afrontar la vida, que no te dañen y, además, nuevas herramientas para futuras ocasiones.

 

Sugerencias para comenzar el cambio:

  • Confiar en que no porque se piense en la autolesión, esta se llevará a cabo.
  • Buscar, por lo menos, a dos personas a las que puedas llamar si sientes la necesidad de hacerte daño.
  • Deshazte de los utensilios con los que sueles lastimarte.
  • Ten una lista de cosas que puedes hacer en lugar de autolesionarte.
  • Disponte a dejar de hacerte daño.

 

Cosas que puedes hacer para no lastimarte:

  1. Toma hielo entre tus manos hasta sentir dolor (es la sensación más parecida a la autolesión y no genera daño físico).
  2. Toma un baño de agua fría.
  3. Come un chile verde, serrano o habanero.
  4. Sal a correr.
  5. Rompe las hojas de un directorio viejo.

 

Ten presente que, en ocasiones, sufrimos más por lo que pensamos que nos pasa, que por lo que está pasando realmente. Recuerda, también, que no eres la única que pasa por situaciones de esta índole, hay muchas personas que pueden entender lo que vives, pero ten en mente que la mejor opción es buscar apoyo psicológico para que te acompañen en tu recuperación.


Mtra. Ericka Juárez Alzaga, especialista de Early Institute en manejo de violencia, terapia individual y de pareja. Directora Académica del Instituto de Desarrollo y Apoyo Psicoterapéutico (IDAPSI)