Los papás y las mamás nunca pasan de moda

Por: Mtro. Carlos Becerra, terapeuta cognitivo conductual

 

Actualmente, cuando solicitan que un psicólogo imparta una conferencia en un colegio, suelen solicitar diversos temas (bullying, adicciones y redes sociales, entre otros); sin embargo, aún dentro de esta diversidad de contenidos, el tema de los padres y los estilos de crianza sigue siendo el que más piden. Lo que me llevó a darme cuenta de que los padres y las madres nunca pasan de moda: aún en un mundo dominado por los gadgets, los súper héroes, las princesas y los “rockstars”…. parece que los padres continúan funcionando como el principal referente para los niños.

 

Parece entonces que volver a lo básico (cuidar los estilos de crianza), sería la mejor protección ante los riesgos psicosociales contemporáneos, ya que el compromiso y cercanía de los padres hacia sus hijos, fortalecen y vacunan emocionalmente; así es, el hábito de procurar a los hijos ¡No es tan anticuado como parece!, desmitificando la idea de los estilos de paternidad postmoderna en donde los padres son amigos de sus hijos, que no les alzan la voz, que dan calidad en vez de cantidad de tiempo, que trabajan mucho para darles «lo mejor», que les dan auto a los 16 años para que sean «independientes», que se agobian por no ser parte de los contactos de las redes sociales de sus hijos (cuando los tienen en la recamara de al lado para hablar directamente con ellos).

 

Efectivamente, acercarse a los hijos sí funciona, parece una premisa tan obvia, pero también tan olvidada, en una época en donde parece se busca más encontrar culpables de los tropiezos de los hijos, que observar las formas de interacción con ellos. El acercamiento, el acompañamiento y el cuidado de los hijos funciona no sólo por la protección que se le da ante los peligros, sino de hecho, por el consejo que se les brinda ante situaciones inesperadas, por ayudarles a obtener aprendizajes de las adversidades, y por la oportunidad que implica el enseñarles a sufrir y a fortalecer el músculo psicológico de la tolerancia a la frustración.

 

Los padres son como los diamantes, son para siempre, y en una cultura mexicana en donde se da tanta preponderancia a la familia es mejor pulirlos y tenerlos en un lugar muy presente, que se vean, presumirlos, asumir la responsabilidad que este valor implica; por supuesto que tendrá sus incomodidades, pero siempre serán mucho menores que las de las facturas de la distancia y la indiferencia; después de todo, y en una cita que sin duda identificarán los niños y adolescentes (y los padres/madres cercanos a sus hijos): «un gran poder implica una gran responsabilidad».

 

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