El consumo familiar en tiempos de Trump

El consumo familiar de los mexicanos vivirá grandes desafíos en el 2017 como consecuencia de la nutrida campaña de insultos y amenazas que Donald Trump difundió como parte de sus promesas de campaña.

 

La escalada de precios a los productos importados, principalmente de Estados Unidos, afectará nuestro mercado dado que nuestra economía tiene un gran porcentaje de bienes y servicios importados. Sin embargo, hay que recordar que México cuenta con Tratados de Libre Comercio con 45 países, así como 40 acuerdos comerciales y de inversión. Será inteligente que el gobierno y el sector privado aprovechen esa ventaja y comiencen a negociar para sustituir importaciones norteamericanas por otras igual o más competitivas, al tiempo que se implementen tácticas efectivas para aumentar la competitividad de nuestro mercado interno.

 

Durante los próximos meses quizá escucharemos voces que exhortarán a la urgente implementación de políticas económicas que protejan nuestro consumo interno, el trabajo y la formación de capital buscando eliminar la dependencia por la simple y sencilla razón de que somos mexicanos. Vayamos más al fondo de este asunto: ¿qué productos producidos totalmente en México podemos adquirir actualmente de tal manera que beneficiemos a nuestros connacionales? La verdad es que pocos.

 

Esto no necesariamente es una mala noticia, pues hay productos importados que en su proceso de producción llevaron en algún punto de la cadena de producción insumos o mano de obra mexicana. Así también, los bienes intermedios o productos de exportación que se hacen en México muchas veces requieren insumos importados, pago de licencias por patentes registradas en el extranjero o mano de obra extranjera que incorporó en ellos su know-how.

 

¿Qué hacer ante este panorama?

Por supuesto que consumir productos nacionales ayuda a la economía nacional, pero debemos evitar caer en el patriotismo económico. Ser consumidores exigentes en cuanto a la calidad, obligará a los proveedores nacionales a mejorar sus bienes y servicios. Asimismo, los consumidores debemos también evolucionar hacia una cultura de consumo responsable que vigile que los proveedores ofrezcan precios competitivos, respeten regulaciones ambientales, paguen impuestos, y traten de forma justa a sus empleados. ¿Parece imposible? En economías desarrolladas los consumidores, a través de asociaciones, consiguen generar las mecánicas y la información que les permite valorar, comparar y comprar de forma consciente. Apoyar a pequeños productores es benéfico para la economía, pero el apoyo debe ser bien ganado y merecido.

 

En lo que respecta al gobierno, lo que se necesita es legislación y políticas públicas que hagan atractivas las inversiones en nuestro país, que faciliten la apertura de empresas, que fomenten la competitividad, y que generen alternativas para establecer condiciones buenas para el florecimiento de una industria y de un comercio competitivos.

 

¿El camino? más lluvia de ideas, más debate y más planeación por parte de las organizaciones civiles. No desperdiciemos recursos y energía fomentando un proteccionismo ramplón. Comprar mexicano por el simple hecho de ser mexicano es una salida fácil a un problema complejo que requiere el involucramiento de todos de forma madura y consciente. Al mal tiempo buena cara… y mucha inteligencia.